DEATH NOTE: El poder de matar

―¡Manolito, recoge tu habitación! ―ordena la madre al vago de su hijo adolescente, cuya única labor durante todo el día ha sido jugar a la consola y darse un par de homenajes en el baño, mientras ojeaba una revista Playboy.
―¡Deja de agobiarme, mamá!
―¡Qué agobiarte, ni qué ocho cuartos! ¡Recoge tu habitación inmediatamente, que la tienes que parece una pocilga!
―¡Déjame en paz!

La madre cansada de tanta discusión inútil, se dirige al salón y desenchufa la consola de la corriente, a ver si con eso su hijo hace algo positivo.

―¡Pero qué haces!
―¿Tú que crees? ¡Anda a tu cuarto y recógelo!
―¡No me entendéis! ¡Nadie me entiende! ¡Ojalá te mueras!
―...

¿Os suena de algo esto que acabo de escribir?... Vale, poned otras frases y otras expresiones, pero dejad la misma situación con un adolescente vago y una madre que intenta que su hijo sea algo más que un cero a la izquierda.

Al final el chaval siempre piensa lo mismo: Que el que le ha fastidiado (aunque en este caso sea por su bien), se muera.

Es estúpido, porque el deseo del adolescente nunca se hará realidad, más que nada porque no tiene las herramientas para llevarlo a cabo, pero… ¿Y si las tuviera?

Pues este es el punto de partida del cómic japonés del que voy a hablar.



En Death Note, manga creado por Tsugumi Ohba y Takeshi Obata, nos encontramos con un estudiante excepcional y muy inteligente llamado Light Yagami en cuyas manos cae un objeto con el que puede matar a casi cualquiera y sin dejar rastro: Un cuaderno de muerte.

Dicho objeto pertenece a un dios de la muerte (un shinigami) llamado Ryuk, que ha dejado caer el libro en el mundo de los humanos a propósito, sólo para entretenerse un rato y escapar así durante un breve periodo del tedio de su existencia.



El cuaderno de muerte, o Death Note, funciona de un modo muy sencillo: Light Yagami apunta en las hojas el nombre de una persona y esta muere al de un minuto de un ataque al corazón. Si desea que esa persona muera de algún determinado modo, se debe especificar en el cuaderno.

Y ahora volvamos al diálogo del principio y otorgad a un adolescente el poder para matar a quien quiera con sólo escribir un nombre.

¿Acojona, verdad? (es lo que tienen los adolescentes, dan miedo con sólo mirarlos cómo salen vestidos a la calle)

En fin, volvamos al manga… La historia de Death Note está llena de sorpresas y giros inesperados, pues lo que en principio parece un guión sencillo en su planteamiento, se complica hasta límites insospechados cuando entra en acción la figura de L, un enigmático investigador privado a quien las autoridades policiales recurren para detener la ola de muertes que se ciernen sobre la ciudad, provocadas por Light (que adopta el seudónimo de Kira, para amedrentar a los ciudadanos).

Como ya he dicho, la historia se complica a cada página, con unos personajes que empujan a ello. Por una parte tenemos al padre de Light, un alto cargo de la policía al que encargan la investigación del asesino Kira. Por otro lado tenemos a L y su poderosa inteligencia, que poco a poco va arrinconando a Light (¿o no? Os recuerdo que Light es un gran estudiante y muy inteligente).

Por otra parte está Misa Amane, una famosa modelo adolescente, enamorada de Kira y que (casualidades de la vida) también tiene otro Death Note en su poder. También tenemos a Ryuk que, a parte de divertirse con todo el “embolao” que ha formado, parece que tiene otros planes ocultos que no desvela a Light. Después L y Light se hacen amigos (¿o no y resulta que todo es una estrategia de ambos?)...

Y así podría continuar hasta el infinito…

Y ahí radica el encanto de éste manga: Va liando al lector en una espiral que mantiene en constante movimiento la tensión y la atención.

Si tenéis oportunidad, echad una ojeada a esta historia, mezcla de terror y thriller, que consigue mantener el interés desde el principio hasta el final.

Fijáos si tuvo éxito el manga en Japón, que se ha trasladado a la televisión en una serie de anime de 37 episodios (la cual, es la que yo conocí primero y de las que he incluido las imágenes, no del manga, sino del anime) y se han rodado tres películas de imagen real.


En España, el cómic fue editado por EDT en trece tomos y actualmente Norma Editorial lo está reeditando en seis tomos en una edición de lo más atractiva y estética (incluyendo páginas a color, como en la edición original japonesa), con portadas negras y decoraciones en plata y los cantos de las hojas también en color negro, dando al conjunto del volumen un aspecto de biblia tenebrosa (no obstante, Noma ha bautizado a esta reedición como Black Edition).


Y antes de despedirme, aquí os dejo un par de videos con el opening y el ending del anime (por esta serie de dibujos, descubrí al grupo Maximum The Hormone).

     

Hasta otra.

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2 comentarios

  1. Me lo recoendaron hace unos años (bastantes) pero la verdad es que su argumento nunca me ha llamado demasiado la atención.

    Claro que el de Gantz en un principio tampoco lo hizo y luego fue empezar a leerlo y me enganchó cosa mala (hasta que ya el argumento pareció irsele de las manos al autor y me desenganché).

    Lo mismo un año de estos le doy una oportunidad.

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  2. Lo bueno que tiene este manga con respecto a Gantz (que en temática son diferentes) es la longitud... Gantz se alarga hasta el infinito (y más allá). Death Note, no, así que no tiene tiempo para degenerar en sus guiones.

    Además, engancha mucho.

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