CONEJO FRUSTRADO: Un webcómic para echar unas buenas risas

Me encantan los cómics. Eso es una verdad que cualquiera que me conozca, diría el día de mi funeral.

Los cómics tienen un lenguaje rápido y directo que te transmiten un mensaje con velocidad y ese es uno de los motivos por los que los prefiero a los libros (bueno… y porque también tienen “dibujitos”, “colorines” y ese tipo de “cositas” que tanto me entretienen)…

Y si de rapidez hablamos, no hay nada más veloz en el mundo del cómic que una tira cómica.

¡Adoro las tiras cómicas!

Casi todas ellas tienen el “deber” de contarte una historia en una, dos, tres o cuatro viñetas y la consiguiente “obligación” de sacarte como mínimo una sonrisa… Y si consiguen sacarte una carcajada, es que son muy buenas.

Y esto último es lo que ocurre con…





Esta tira, creada por Mike Bonales, nos narra (desde el 2008) en formato de webcómic semanal y con un estilo mezcla de socarronería, gamberrismo y escatolología, las andanzas de Rodolfo, un conejo que, tras el divorcio, se ve obligado a alquilar una casa y vivir en ella junto al idiota de su hijo Rodolfito y al pervertido de su padre (el abuelo).

Junto a estos tres “individuos”, se construyen otra serie de personajes que dan forma al universo de Conejo Frustrado (a la vez que se convierten en un vehículo para desarrollar situaciones de lo más variopintas), como Baldo (el mejor amigo de Rodolfito), la sexy Lucía (bailarina de Striptease y novia de Rodolfo) o Arturo (un cerdo soltero violento y con problemas de higiene).



Tras el éxito cosechado en su respectiva web, Conejo frustrado dio el salto al papel impreso, de la mano de la editorial Dibbuks, en el año 2010, con un volumen que recogía las primeras 56 tiras publicadas en la web, además de recoger una historia inédita en la que se narraban los orígenes de los personajes. El segundo volumen ha visto la luz en el Salón de cómic de Barcelona de este mismo año.


Mike Bonales dibuja este cómic con un estilo cartoon de trazos limpios y muy profesionales, poniendo especial énfasis en las expresiones de los personajes que, a fin de cuentas, son los que nos guían por la narración de cada tira cómica.

Aquí os dejo algunos ejemplos para que juzguéis vosotros mismos.





Por otra parte, Conejo Frustrado ha dado el salto al mundo de la animación, gracias al amparo del crowdfunding (lo que podríamos llamar un mecenazgo de las masas, en las que cada persona aporta una pequeña cantidad de dinero para sumarlo a la causa común de un proyecto).

Aquí os dejo el episodio piloto y un video muy especial de los procesos usados por Mike Bonales para realizar esta tira cómica (más que nada por si tenemos a algún lector interesado en esto de publicar un webcómic... ¡y qué mejor que aprender de un profesional!).

       

Y ya para finalizar, no me gustaría dejarme en el tintero la aplicación que han sacado de este cómic para móviles y tablets y que podréis encontrar (en su versión Android) en este link y en la que podréis leer las desventuras de este personaje tan divertido (aunque también lo podréis leer en la propia página web de Conejo Frustrado, o en las páginas del periódico digital 20 minutos).


Espero que lo disfrutéis tanto como yo.

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2 comentarios

  1. Esta es junto a Calvin y Hobbes y por supuesto la incombustible Mafalda mi tira cómica preferida (o de las pocas que sigo con cierta asiduidad).

    Por el lado negativo, reconozco que la versión animada me resultó un poco decepcionante. Vamos que no me disgustó, pero para mi gusto no estaba ni de coña al nivel alcanzado por las mejores viñetas de la tira cómica.

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  2. Acabas de poner a las que posiblemente sean las dos mejores tiras cómicas de la historia (en especial la de Calvin & Hobbes). Conejo frustrado es buena, pero no creo que llegue al nivel de las anteriores.

    Coincido contigo en que el episodio de animación es muy flojo, aunque me imagino que se lanzó para un público más amplio (vamos, que los niños pequeños estaban incluidos en el paquete... y a ellos no se les puede contar chistes sobre muñecas hinchables, no vaya a ser que las madres se le echen al director encima).

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